Ora tanto como piensas en ello. Una pregunta simple: si tu mente vuelve una y otra vez a algo, ¿por qué no llevarlo también en oración? Un mensaje apropiado para los días ajetreados, cuando las preocupaciones se repiten, pero la paz comienza con una conversación sincera con Dios. La composición frontal es limpia y bien equilibrada, con tipografía serif y un texto secundario discreto. El diseño tiene suficiente presencia para transmitir el mensaje claramente, pero sigue siendo fácil de llevar en atuendos diarios.
Filipenses 4:6–7 — "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego... Y la paz de Dios guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos." Orar no significa ignorar lo que te preocupa, sino dejar de cargar con todo tú solo. Es ese paso por el cual la inquietud se convierte en rendición, y los pensamientos encuentran un lugar seguro en Su presencia.